Crítica de "Expediente Warren 3: Obligado por el Demonio"
Por Redacción
Publicado el 02/06/2021
El esperado regreso del matrimonio encarnado por Patrick Wilson y Vera Farmiga en una nueva entrega del Warrenverse
La octava entrega del Warrenverse -que va camino de cumplir diez años y ya es oficialmente la franquicia de terror con mejor taquilla de la Historia- patenta muchas conclusiones que perfecta-mente pueden extrapolarse al estado del género en la actualidad. En primer lugar, el tercer The Conjuring (que se basa además en una historia real, la de un asesino cuyo abogado jugó la carta de la posesión demoniaca para intentar probar una enajenación transitoria atenuante) sostiene la forma del terror de masas: sustos de volumen, oscuros cada vez más predecibles, un montaje mareante y la absoluta garantía de diversión a través del sobresalto. Estas películas ni siquiera necesitan contar una buena historia para recaudar y seguir picando secuelas (hay otras dos en desarrollo), y esa honestidad es también la prueba más valiosa de que el terror de esta época replica su alma de serie B en presupuestos millonarios, algo que podría dar al traste con sus planes de eternizarse.
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Como estas películas son episódicas y se cuidan mucho de dejar todos los finales abiertos, la percepción de que uno está contemplando una saga al uso está frecuentemente normalizada, por lo que no opera el factor cansancio habitual en estos casos. De hecho, la segunda entrega de The Conjuring, que narra el caso de Enfield, sigue liderando las listas -y a mucha distancia de la segunda, habitualmente Annabelle Creation, a su vez secuela de Annabelle- de favoritas del Warrenverse. Esto es imprescindible para entender cada entrega del Warrenverse como un fenómeno único pero indivisible del total, y eso es lo que en conjunto obliga a reclamar mayor peso en futuras entregas del creador y precursor de este terror ya tantas veces visto: James Wan.
The Conjuring III está dirigida por Michael Chaves, quien tenía el dudoso honor de haber dirigido la película del Warrenverse con peor resultado en taquilla hasta la fecha (La Llorona, 2019). Chaves es una de las múltiples manos derechas de Wan, quien lo ha ratificado como un director de plena confianza. Y en agradecimiento, todos los guiños de la película -muchas de ellas descaradamente autorreferenciales- persiguen el propósito uno de intentar que el cambio de mandos no despeñe demasiado el resultado final. Está bien para los fans, pero es inevitable que montajes de sonido tan familiares no empiecen a reclamar mayor valentía y empuje. A la secuencia inicial, que es arrolladora y enseña una de las escenas de posesiones más violentas y mejor ejecutadas de la década, le sigue un conjunto de momentos lanzados por un modelo rutinario que amenaza en no pocas ocasiones con desviar la atención del trance que pasa Arne Cheyenne Johnson en la cárcel.
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Lo que ocurre con esta tercera parte de The Conjuring es que explora el terreno del ocultismo satánico y pierde de vista el siempre agradecido subgénero de casa encantada, razón por la que el guion pide a gritos virajes hacia el thriller. La apuesta se agradece y además facilita numero-sas alternativas narrativas, que elevan el de por sí icónico dúo que consolidan Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga) a protagonistas absolutos. Al estar fechada cuatro años después del caso Enfield -en la cronología real del Warrenverse-, permite comprobar cómo envejece un matrimonio que sigue coleccionando reliquias macabras en casa, como se expresa con alevosía en una bella y nostálgica escena final. A los Warren los acompaña en todo momento la lección de una vida juntos combatiendo el mal, superando lo sobrenatural y luchando contra el demonio con resultados mayoritariamente satisfactorios, así que no resulta demasiado excesivo puntuarles como una de las parejas más representativas del género en toda su historia.
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Lo mejor: Prolonga la experiencia del Warrenverse para los fieles y no desmerece el resultado final para un público hiperacostumbrado -y quizá pronto inmunizado- a ciertos trucos. La escena inicial vale por toda la película.
Lo peor: La saga transmite inequívocos síntomas de agotamiento y sigue acusando especialmente cuando James Wan cede mandos en la dirección. El terror de masas camina inevitablemente a una revisión de la serie B.
Por Manuel Mañero.
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