The Creeps: Crítica de la Película
Por Redacción
Publicado el 19/10/2025
The Creeps: Crítica de la Película
Zach, un estadounidense pardillo, cinéfilo y pajillero, viaja a Finlandia con el sueño de celebrar su 17º cumpleaños por todo lo alto junto a su colega Joe. Su plan: un fin de semana de despendole en el Monster Fest, el legendario festival de la estación de esquí de Vuokatti, famoso por sus tías buenas, litros de alcohol, conciertos de rock, saunas tórridas y un invitado de lujo como guinda del pastel, el actor Christopher Lambert, ídolo del adolescente. Nada podía salir mal. O eso creía. No contaba con que un chalado desataría el caos al abrir un portal dimensional con una máquina estrafalaria, liberando un ejército de pequeños demonios de nieve… los Creeps.
Basta con la sinopsis para captar el inconfundible aroma a nostalgia, implícita y explícita, que impregna la nueva propuesta del finlandés Marko Mäkilaakso, casi una década después de su no menos ochentosa “It Came from the Desert” (2017). Y sólo es la punta del iceberg. “The Creeps” es un homenaje de Mäkilaakso al cine de género que lo vio crecer, una fiesta camuflada en otra fiesta. Y a estas alturas, visto el aforo, casi diría que una fiesta privada.
Que las modas regresen cada veinte años no es fruto del azar ni del destino, sino de una maniobra comercial: capitalizar la nostalgia de quienes fueron adolescentes y hoy, convertidos en adultos con poder adquisitivo, necesitan reivindicar su pasado como refugio frente a un presente que los asfixia. No hace falta traer a colación la saturación de nocilladas ochenteras que nos comimos a principios de los dosmiles. Se entiende bien el fenómeno. Y por ende, cabe entender tanto el propósito de “The Creeps”, como su despropósito. Nos encontramos ante una Creature Feature de serie B que llega dos ciclos tarde a la nostalgia que pretende rascar. La generación “goonie”, orgullosa de haber crecido entre phoskitos, VHS y moñecos de látex, ha acabado intercambiando la resistencia por resiliencia, aprendiendo a sobrevivir en un ecosistema audiovisual que ya no le pertenece. Una transición menos traumática gracias a un apabullante catálogo de joyas modernas, de calidad e interés incontestables, como “Weapons”, “Sinners”, “Smile”, “Háblame”, “Longless” o “La sustancia”, entre otros nuevos referentes. Mientras tanto, el aroma a nostalgia ochentera sigue fermentando, con trazas de ranciedad y regusto a cadáver. Si acaso, la que funciona es la que toca: la de los noventa, revenida en nuevas entregas de “Scream”, “Sé lo que hicisteis el último verano”, “Scary Movie” (sigh) y otras reliquias pop para la generación que empieza a mirar atrás. Llegados a este punto, la pregunta es inevitable: ¿A qué público objetivo apunta “The Creeps”? Si ya títulos como “Frankie Freako”, que circularon por festivales el año pasado, resultaban anacrónicos. A este desfase tonal hay que sumar el de su agenda, con un estreno previsto para la Navidad de 2021.
Que cada quien tome lo anterior como advertencia o incentivo; aquí no estamos para minar ilusiones, ni para fabricarlas. “The Creeps” se mueve con soltura por el terreno de la comedia de terror adolescente, coqueteando a ratos con el sexo y el gore, pero sin alejarse nunca del molde de cine familiar que consagró su principal referente: “Gremlins” (1984). Tal es el peso del clásico de Joe Dante, que el propio cineasta bendice la propuesta con un pequeño papel secundario. No faltan coditos meta a otras leyendas de los ochenta, como “Posesión Infernal”, “Regreso al futuro”, “Critters”, “El coche fantástico” —lo de KITT trasciende el mero homenaje— y, muy especialmente, “Los inmortales”, con un Christopher Lambert revisitando a Connor MacLeod en un trasnochado duelo a espada con el Kurgan (?). Y cuando no son guiños, son clichés y tropos achuchables de manual: bullies guaperas con ínfulas, un badass fugado de una convención friki, nerds salivando por la buenorra que les sigue el rollo, bichos malhablados haciendo peinetas, policías de atrezo, conspiraciones soviéticas, etc. Los pringados mojan, los malotes pringan, chico busca chica, chica encuentra chico, salvar el mundo y todo eso. Tan ingenuos son sus discursos como su sentido del humor, trufado de rupturas de la cuarta pared con monólogos de Zach a cámara, videoclips musicales bochornosos y gags que, si no entran al espectador de primeras, acaban ulcerando.
“The Creeps” es una película ideal para quienes mantienen su dieta de reflujo nostálgico y gustan de señalar la pantalla con el dedo, allá donde estén. Irreverencia blandita, moralina, parodia, pastiche, complacencia, autoconsciencia, mucha chorrada. Son sus cartas, ni las oculta, ni las maquilla. Eso sí, no esperéis nada a la altura de las cintas que homenajea.
Jedediah.
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