Críticas de "He-Man y los Masters del Universo", el regreso a lo grande de la franquicia ochentera
Por Redacción
Publicado el 02/06/2026
Ya podéis leer, y por partida doble, la crítica de la cinta de Travis Knight que llega el viernes a los cines españoles
Ya hemos tenido la oportunidad de ver He-Man y los Masters del Universo, la nueva versión de la saga tras la cinta de Cannon Films de los años ochenta, y como en Aullidos crecimos con ellos os traemos dos críticas de la película que ha dirigido Travis Knight ("Bumblebee")
CRÍTICA 1 Por Francis Díaz.
Lo primero que debemos saber al abordar He-Man y los Masters del Universo es que no estamos ante una mitología consolidada, coherente ni estable. Los personajes han sido reinterpretados constantemente, incluso dentro de sus propias series.
Hablar de Masters del Universo es hablar de un cajón desastre de cosas molonas mezcladas sin orden ni concierto: la mezcla definitiva de dulce y salado, de chuches de coca-cola con chocolate, patatas fritas, una nube y todo mojado en Fanta en una fiesta de cumpleaños de niños de 3º de EGB. Y eso era precisamente: una mezcolanza de aventura, ciencia ficción y fantasía diseñada para que quien empuñase aquellas figuras pudiera mirarse al espejo y decir: “Yo tengo el poder”. He-Man no tenía personalidad propia; se la poníamos nosotros. Su personalidad era la del niño que lo sostenía, por eso el He-Man de Dolph Lundgren en 1987 era tan neutro: jamás podía llevarle la contraria a ese niño. Ese niño tenía el poder.
Desde su nacimiento como línea de juguetes a principios de los 80, He-Man y compañía han pasado de ser la historia de un bárbaro prehistórico enfrentado a un demonio interdimensional en un mundo postapocalíptico, donde la magia dominaba sobre una tecnología moribunda, a la de un príncipe holgazán de un mundo tecno-medieval convertido en héroe. Entre medias cabe todo: del drama a la comedia, del heroísmo épico al puritanismo para todos los públicos.
Por eso, cuando vemos la película de 1987 (Gary Goddard), con un Skeletor shakespeariano interpretado por Frank Langella, y la comparamos con la serie de Filmation, ambas son Masters del Universo y, sin embargo, apenas se parecen. Las reinterpretaciones posteriores en animación, cómic y juguetes no ampliaron y pulieron ese catálogo.
La duda era qué camino tomaría el proyecto actual, casi cuarenta años después de la única película de imagen real. Los tráilers ya apuntaban al desenfado Filmation, pero lo cierto es que Masters del Universo (Travis Knight, 2026) aporta mucho más: adapta a He Man de forma reconocible, sabe parodiarlo cuando procede y homenajearlo con solemnidad en la siguiente escena sin perder coherencia ni rumbo, regalando además incontables referencias metanarrativas que tienen no sólo amor, sino conocimiento del material original.
Visualmente recoge esa mezcla de fantasía y ciencia ficción que James Gunn imprimó a Guardianes de la Galaxia, logrando un espectáculo estimulante. La banda sonora de Pemberton evita apoyarse demasiado en Filmation o Bill Conti y brilla todavía más gracias a la guitarra inconfundible de la Red Special -la guitarra- de Brian May, una voz propia en sí misma, con ecos del Queen progresivo de los 70 y de su última etapa desde The Miracle. Una auténtica gozada. El reparto logra algo difícil: homenajear, parodiar y aportar personalidad propia sin traicionar a los fans. Especialmente delicado era Adam/He-Man, reinterpretado con ciertas libertades, y el Skeletor de Jared Leto, donde el humor podía haber diluido al villano.
Todo eso se salda con éxito y deja a muchos cuarentones que crecimos empuñando a los personajes más grandes del universo mirando otra vez al espejo. Después de canas, decepciones y de descubrir que no siempre fuimos héroes, la película consigue que podamos volver a decir: “Yo tengo el poder”.
CRÍTICA 2 Por Jae Tanaka
Verano de 1985. Los mayores se están echando la siesta. Un chaval gordo y con gafas vacía en el suelo de su habitación el contenido de un tambor de Colón. Son un montón de extravagantes figuras de acción de tíos mazadísimos. De repente hay un chisporroteo y se abre una grieta en el aire de la que sale un tío con barba. Se planta delante del crío y dice:
-Atiende: Dentro de un montón de años estrenarán una peli basada en esos muñecos. Llegará en un momento en la que estarás harto de ver cómo todos tus referentes de la cultura pop son bastardizados, pero no hagas caso a tus prejuicios y vete a verla, pringao, porque lo vas a flipar.
Algo así le diría a mi yo de 10 años si pudiese viajar en el tiempo.
Y es que si, joder, He-Man y Los Masters del Universo es una peli que se flipa. Tengo un vínculo emocional demasiado intenso con esos juguetes como para hacer una análisis más racional, ya lo siento, pero es así. Me pasé la dos horas largas que dura con una sonrisa tonta que no se me quitó hasta mucho rato después de las escenas post créditos. Desde que suenan los primeros guitarreos de Brian May estaba dentrísimo de la peli.
Porque además, es que va directa al lío, no se enfanga con explicaciones innecesarias (Skeletor es malo porque su cara es una calavera, ¿qué más necesitas?), la acción es ágil, física y contundente (mucho más de lo que esperaba), a nivel visual es un reventón de color (nada de la apatía monocromática a la que estamos sometidos actualmente) y los diseños, aún teniendo identidad propia, beben de la linea de juguetes vintage, la serie de Filmation y la revisión 200X de los Four Horsemen, de manera que crean un entorno tremendamente familiar.
A nivel narrativo creo que su mayor acierto es (en contraposición con la divertidísima MotU 1987) tomarse en serio lo justo: está más cerca del tono naif de la serie de Filmation que de la solemnidad de iteraciones posteriores. Es una historia de buenos y malos: los grises se reservan únicamente para las armaduras de los masillas de Skeletor. ¡Y qué Skeletor! Jared Leto, muy inspirado yo creo en el de Alan Oppenheimer, encarna a un antagonista de He- Man histriónico, ridículo, cruel... malo porque sí. Personalente creo que es el mayor acierto de casting de la cinta, aunque el resto me pareció impecable también. Da la sensación de que todos los actores se lo estaban pasando bien durante el rodaje y eso termina de construir el tono alegre, desenfadado y disfrutón de la película.
¿Alguna pega? Ojo que puede ser spoiler, pero eché de menos que el Castillo de Grayskull tuviese ese aire místico de las series de animación y los minicomics, que fuese un poco más el centro de la trama. Y demonios, ¡eché de menos que fuese verde!
En definitiva, He-Man y los Masters del Universo se siente como volver a ser un crío que juega con sus muñecos, y por eso, para mi ya es una peli de 5 estrellas.
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